Después de “aquél robo de ropa”, Winona Ryder retoma su carrera

Durante la última década, la carrera de Winona Ryder ha sido tan intermitente que cuando su nombre aparece en los créditos de alguna película surge la pregunta obligatoria: ¿dónde ha estado?

Según la actriz, que hace unos días reapareció a lo grande en el Festival de Cine de Venecia para presentar The Iceman, la percepción de que se había retirado de la pantalla grande no es más que eso, una percepción.

No está claro si su ausencia de Hollywood fue más producto de un semirretiro voluntario o de las consecuencias nefastas de una ‘travesura’ nunca aclarada por ella y que dio al traste con la que se creía iba a ser una carrera brillante plagada de éxitos.

Winona Ryder fue uno de los grandes talentos del cine de los 90. Una jovencita de aspecto frágil que sin embargo devoraba la cámara y que logró encandilar a Hollywood. De aquella época se recuerdan sus interpretaciones en Mujercitas, La edad de la inocencia, El joven manos de tijeras, o Inocencia interrumpida. Su carrera parecía imparable, hasta que en diciembre del 2001 fue arrestada al intentar salir de un almacén con una bolsa llena de ropa de diseñador por la que no había pagado. Aunque hoy en día ese hecho palidezca frente a los escándalos más modernos de otras celebridades, sin duda ese momento partió su vida en dos.

Ahora, a los 40 años, Ryder parece estar forjando una imagen más madura, tanto en la pantalla como fuera de ella, y la industria está tomando nota. Por estos días la actriz está promocionando The Iceman (aún sin fecha de estreno en Colombia), la cinta del director israelí Ariel Vromen, en la que interpreta a la esposa de Richard Kuliski (Michael Shannon), el asesino a sueldo al que se le atribuyen unos 100 crímenes en los años 70 y 80, mientras llevaba una vida familiar aparentemente perfecta. Su actuación ha sido reseñada positivamente en los festivales de cine en los que se ha presentado.

“Me gusta mi edad porque creo que con los años uno se vuelve más cómodo con uno mismo y es más interesante”, declaró la actriz recientemente. Atrás parece que han quedado los años más duros de Ryder, víctima de una fragilidad emocional con la que ha tenido que lidiar toda su vida.

En el 2000, la actriz confesó que había sufrido de depresión desde los 20 años. También pasó por una terrible adicción a los analgésicos. Y su tendencia a compenetrarse demasiado con sus personajes también le causó crisis de personalidad. “No sabía quién era”, le dijo a la revista GQ en el 2011. Cuando su carrera estaba en pleno ascenso dejó todo a un lado para seguir un tratamiento en una clínica siquiátrica.

Las cosas parecen estar mejorando para Ryder. Luego de The Iceman estrenará The Letter, y en el 2013 estará en Homefront, con Jason Statham.

¿Será este el regreso de la Winona que parecía tener abiertas las puertas de Hollywood gracias a su imagen inocente? Ya veremos.
Publicado el
Claudia Sandoval Gómez
Para EL TIEMPO

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